La vaca y el tren

 

Una vaca vivía en un prado cercano a unas vías de ferrocarril.

Una vez pasó un tren y el pitido la asustó.

El animal se dijo:

«Yo soy el centro del universo, eso es sabido. Todo lo que hay, el prado, el tren, las vías, ha sido creado para mi disfrute. Luego el tren no pudo pitar por alguna razón que no tuviera que ver conmigo. Pitó con el único propósito de sobresaltarme. ¿Qué habré hecho para merecerlo?»

Así se inició el culto vaquil al Dios de los Ferrocarriles.

Otro día, una vaca amiga de la primera cruzó la vía y fue arrollada por un convoy.

«Algo habría hecho», se dijo la vaca, «para sufrir tan cruel suerte. Algo ha desagradado al Señor del Tren.»

Había surgido el concepto de pecado.

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