Federico García Lorca

 

MI ÚLTIMO LIBRO: UN CÓMIC SOBRE NUESTRO GRAN POETA
 

 

Géneros literarios de mi invención

 


           Por el mero hecho de vivir, nos aprovechamos de una inmensa cantidad de cosas que han inventado otros (palabras, sacacorchos, teorías filosóficas, recetas de cocina, posturas sexuales y un largo etcétera). Por eso, tenemos el deber moral de corresponder en especie a la Humanidad. No se puede pasar por el mundo sin dejar algo propio. No se puede ser tan mezquino y limitarse a usar las cosas de los demás.

          (Y no hay que olvidar que un poco de fama no es de despreciar.)

          Por ello, yo he decidido dotar a la literatura de algunos géneros nuevos, para que se me recuerde con cariño cuando me vaya con la mayoría.

          Otros escritores lo han hecho antes, con mayor o menor éxito. Unamuno popularizó sus nivolas, Manuel Machado se sacó de la manga los sonites, Valle-Inclán creó los esperpentos, Nicanor Parra contribuyó con sus antipoemas, Ramón nos legó sus greguerías, Campoamor engendró las doloras y Ruiz Zafón inventó los bodrios (bueno, no los inventó él, pero los escribió con frecuencia).

          Yo, modestamente, no me he limitado a crear un nuevo género, sino varios, que paso a enumerarles.

 

Cinematorripios

          Se trata de críticas cinematográficas escritas en verso, concretamente en forma de romances octosílabos. De buenas a primeras, esto parece de una estupidez que espanta, pero no me pueden negar que es algo nunca visto. Llevo varios años haciéndolos y publicándolos y hasta ahora no me han salido imitadores, así es que sigo teniendo la exclusiva y el monopolio.

 

Biografeas

          El género biográfico siempre se ha caracterizado por elogiar ditirámbicamente al biografiado si estaba muerto o a hacerle servilmente la pelota si estaba vivo. Esto sucedía por dos razones: o bien porque el escritor elegía hacer la biografía de alguien que ya le caía simpático de antemano o porque el biografiado vivo le hacía el encargo de escribir cosas maravillosas sobre su persona, previo pago.

          Yo le he dado la vuelta a la tortilla con la invención de mis biografeas, que consisten en poner verde / de vuelta y media / como chupa de dómine / al sujeto, actividad que es una de las más fáciles de hacer y de las que más gustan al lector, pues a todo el mundo le gusta lo indecible hablar mal de los demás.

 

Titulólogos

          Esta variedad narrativa consiste en crear una historia cualquiera utilizando básicamente títulos (de películas, de obras literarias) que el lector pueda conocer. Cuantos más títulos por metro cuadrado (párrafo cuadrado, más bien) se consigan insertar, mayor calidad se supone que tendrá la pieza. (Este género sí que me lo han empezado a plagiar por esas redes de Dios).

 

Tramixturas

          Como la misma palabra lo dice, se trata de una mezcla de tramas ya existentes. Con fragmentos de argumentos sacados de acá y acullá y empleados como si fueran las piezas de un puzzle, se construye un pastiche coherente y lleno de intertextualidad hasta los bordes.

 

Filtrumentos

          Aquí mi aportación consiste en pasar los argumentos más famosos de la literatura por unos filtros prefijados. ¿Que no me he explicado bien? Bueno: lo intento de nuevo.

          Se toman los que yo llamo «filtros literarios» y se modifican las historias. Pondré un ejemplo. Con el filtro de la duplicación se puede reescribir la historia de Caperucita Roja. En la nueva versión hay dos Caperucitas (pueden ser hermanas, aunque no necesariamente) y el lobo se confunde. O puede haber dos abuelitas, o dos lobos, con todo el lío que esto supone.

          Otros filtros pueden ser la inversión (el lobo es bueno pero Caperucita lo quiere cazar para hacerse con su piel un abrigo para el invierno), el peligro (un elemento perturbador ajeno a la historia; por ejemplo: la peste bubónica en el bosque), el simbolismo (las cosas no son lo que parecen, porque el bosque no es real, sino un concepto freudiano cuyo intríngulis tenemos que desentrañar), la sexualización (Caperucita es, en realidad, un tío al que le gusta mucho disfrazarse y el lobo flipa), la temporalización (Caperucita lleva cincuenta años yendo al bosque, para poner flores en la tumba de su abuela), la fusión (Caperucita se encuentra a los siete enanitos y a Blancanieves, que se pone celosa porque Caperucita es más joven que ella y está bastante más buena).

etc.

 

Neologicidades

          Se trata de artículos o cuentos en prosa elaborados con cultismos inventados ad hoc, principalmente mediante las desinencias con las que se forman las palabras castellanas, pero todas fuera de su sitio.

          Quedará más claro con un ejemplo:

 

¿Quiénes son los Buendía?

          ¡A ver si legimos más, señorinos? ¡Vaya preguntamiento más reveladero de la incultez reinosa!

Los Buendía son un ente familiar estirpino a quienes incumbe la efectuidad de la protagonizamiento de la historiación de La siglada soledosa, de Gabriel García Márquez, autor receptáculo del galardonamiento Premio Nobílico Literaturoso de 1982. El clan es residiente de la aldea mitosa de Macondo, un alejadino poblamiento en la costa caribeana colombiosa que parece afuerar del tiempismo convencionista.

          Para creacionar de este lugar fictoso el autorante es afirmante de estar inspiradino en su poblamiento natalense de Aracataca, caballeando entre la Ciénaga Grandina y la Serra Nevuda de Santamartense, mitando una selvada cuasi inadentrable a la que las cartadas y las telegramías sólo hacen arribamiento tardíamente y de donde es inefectuable el salimiento. Macondo, antes del violosa irrupcionismo de la temporez historina, era un especiamiento de paraísamiento donde lo mundino, estaba recienado y los objetinos se hallaban carenciosos todavía de nomenclaturez.

         

 

Monopalabrismos

          Son historias la mar de escuetas, en las que todas las frases no son sino un único sustantivo. De su yuxtaposición tiene que entenderse la trama.

          Vean un ejemplo de un artículo en el que se describe la manera en la que Camilo José Cela hizo su segundo viaje a la Alcarria, para inspirarse antes de escribir el libro.

 

Cela. Brihuega. Secretario. Ayuntamiento. Carta. Respuesta. Confirmación. Expectación. Autopista. Rolls Royce. Alfombra. Alcalde. Saludo. Foto. Llave. Festejo. Jota. Vino. Cochinillo. Brindis. Discurso. Parador. Hetaira. Sueño. Orinal. Café. Tocino. Regreso. Noticia. Negro. Folleto. Redacción. Mensajero. Editorial. Peloteo. Imprenta. Promoción. Inercia. Venta. Millones. Cochinillo. Hetaira. Cela.

 

 *

 

          Si veo que con estas valiosísimas aportaciones a la cultura literaria no consigo la fama y el reconocimiento que merezco, tendré entonces que pasar al plan B: convertirme en un asesino en serie e ir dejando pistas para que acaben por trincarme y juzgarme, que es algo que no falla.

¡Guaug! (A cara de perro) - Reseña

 


 

Ánzoni Martín: ¡Guaug! (A cara de perro), Pez de Plata, Oviedo, 2021, 134 págs.

 

Estamos ante un libro de perros o —como especificaría un romano declinando— un libro que trata de perros, ¡perros!, perros, de los perros, a los perros, para los perros, con los perros, desde los perros, hacia los perros, sobre los perros, con los perros y otros ablativos que no incluimos por no cansar.

No cansar: la suprema virtud literaria (y artística, pues puede aplicarse también al cine o al ballet). Ánzoni la posee en extremo y es un don, pues no es algo que se pueda aprender. Usar la prosa tan bien como él lo hace está fuera del alcance de la mayoría de los mortales (y de muchos inmortales, si hemos de creer a Homero cuando transcribe los diálogos de los dioses que asoman la gaita por sus epopeyas). Esta obra es, pues, meritoriísima. (Y el que contenga un póstlogo mío no le perjudica en nada, la verdad sea dicha.)

Bien es cierto que nuestro autor (y el de ustedes) juega con ventaja, pues ha tomado como tema una de las más perdurables maravillas del mundo antiguo o moderno: esas criaturas mágicas llamadas perros que los dioses les dieron a los hombres para compensarles de la pobreza, de las guerras, del cáncer de colon y de la picadura de los escorpiones malayos. Así, cualquiera. Porque los amantes de los perros somos muchos y a todos nos encantará este libro (a mí ya lo ha hecho), pese a ser la obra literaria con más pulgas por centímetro cuadrado.

Nada más diré del libro, sino que la vida es muy corta y no hay que dejar pasar de largo las ocasiones de obtener felicidad, en este caso con la lectura.

En cuanto a Ánzoni puedo decir que es un escritor con toda la barba, como atestiguarán lo que le conozcan. Es —conmigo— uno de los socios fundadores de la «Asociación Punto y Coma», una entidad sin ánimo de lucro que tiene como fin la protección y difusión de los signos de puntuación. Ha de saberse que para seguir perteneciendo a dicha asociación es obligatorio el empleo adecuado de las comas y los acentos y que cualquier error en este sentido significa la expulsión inmediata del infractor gramatical. A Ánzoni todavía no lo han echado, lo que implica que sabe escribir mucho mejor que la inmensa mayoría de los mortales.

Además, su estilo es impecable: maneja las mejores frases que el dinero puede comprar y sus párrafos están construidos «a torno», con una perfección estilística fuera de toda duda. (Pensaba citar aquí, como ejemplo paralelo de buen estilo, a Gabriel Miró, pero luego he considerado que igual el Sr. Miró no acudía a la cita, por tener cosas más importantes en qué ocuparse.)

Ya saben: lean este perruno libro y únanse así a las gentes que aman a estos animales y se ocupan de ellos, que son la crema, la nata y las virutas de chocolate de la humanidad.