La carta al director es un mecanismo social para que vanidosos desocupados puedan ver sus palabras en letra de imprenta. Siento ser tan cínico, pero lo digo como lo siento.
Los periódicos —a quienes suele importarles bastante poco la opinión de las gentes— pasan por el aro por una sencilla razón: todos aquel que ve su escrito publicado en la sección de «Cartas al director» se apresura a comprar 20 ó 30 ejemplares del diario, para guardarlos como recuerdo y repartirlos entre sus amigos. Y ¿por qué iba ningún periódico a perder esas ventas?
En teoría sería un mecanismo de control social que podría servir para dar ideas para la buena gobernación del reino, denunciar tropelías y participar de la construcción nacional, sea eso lo que sea.
Pero entre la cultura media del ciudadano y los tijeretazos que los diarios les pegan a las cartas que publican, el resultado suele ser de un nivel paupérrimo, y eso, siendo generosos. Véanlo ustedes mismos.
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Un honrado trabajador
«Después de cuarenta años deslomándome acarreando ladrillos en una obra, reuní unos ahorros y los invertí en acciones de una conocida marca de cosmética especializada en fabricar maquillaje para buzos. Pero han pasado tres años y no me han pagado ningún dividendo. Cuando les llamo para protestar o no hay nadie o me contestan con evasivas. ¿Dónde podemos reclamar los ciudadanos que hemos confiado en la economía capitalista?» Luis García.
No se burlen de nuestras costumbres
«Escribo indignado, porque se ha abierto un local en Madrid que se llama Bar Shimson. Protesto en nombre de mi comunidad, porque el Bar Shimson es una ceremonia judía, un rito de paso que se les hace a los jóvenes de trece años o así, para celebrar su entrada en la edad madura. Les cortamos parte de su anatomía (una parte que no es necesaria para la vida) y les ponemos un gorrito como el que usan los cardenales, sólo que blanco. Es una cosa nuestra y merece respeto.» Isaac Cohen Pérez.
Faltan teclas
«Yo quiero saber por qué los teclados de los ordenadores de las oficinas de las compañías de telefonía móvil no tienen la tecla «Suprimir». Cuando te quieres borrar tardan meses, piden correos y hasta faxes (¡qué antigualla!) y parece que el encargado de darte de baja nunca está.» Yolanda Pla.
Rectificación
«El otro día leí en su prestigioso diario que en Holanda, de cada cuatro habitantes, uno es vaca. Esto quiere decir obviamente que hay una vaca por cada cuatro habitantes. Así es que deben rectificar y reestructurar la frase, diciendo que en Holanda de cada cinco habitantes, uno es vaca (los cuatro habitantes más la vaca que les toca), porque las vacan también habitan, digo yo. ¡A ver cuándo aprendemos a escribir!» Grabiel Vermúdez.
Siempre se habla de lo mismo
«Estoy harto de leer noticias y reportajes de África donde se habla del hambre y de los peligros del sida. Nosotros también sufrimos y necesitamos un gobierno que se interese por nosotros, por los españolitos de a pie y nuestros problemas inmediatos. Sin ir más lejos, mi calle está siempre llena de caca de perros y nadie hace nada al respecto.» José López.