Reseña de Despertar de las palabras dormidas, de Sonia Mª Saavedra de Santiago

 

Sonia Mª Saavedra de Santiago: Despertar de las palabras dormidas, El Desván de la Memoria,

 


 

Estamos ante un recorrido poético que surge de una crisis de inspiración y se sobrepone a ella, recuperando la palabra  la memoria. Las diversas partes de este exquisito poemario tratan diversos momentos de ese proceso. Desde el comienzo, la autora sitúa en el centro tres asuntos: la creación literaria, el dolor y la búsqueda de sentido.

La primera sección, «Morfeo frente a las musas», gira en torno al insomnio y a la dificultad de escribir. La falta de sueño incita a una reflexión llena de símbolos como el reloj, la noche, el silencio y las musas. No es una escritura fácil, sino que surge de la laboriosidad y el oficio. La dificultad creación literaria es lo que da sentido a este inicio del libro, pero luego el flujo poético acaba regresando.

«Regreso a mi hogar», segunda parte del libro, se centra en el dolor físico que la limitado la vida de la autora y condicionado sus proyectos y su actividad diaria. Aparece el símbolo del espacio doméstico, a veces como refugio, a veces como lugar de reclusión. Se nos habla de aislamiento y de lugares pequeños y cerrados.

A lo largo del poemario nos encontramos con la tensión entre el desánimo y la resistencia, entre el dolor y el impulso creativo. Esta alternancia entre caída y recuperación es el leit motiv que sostiene el libro.

«Secuencias del silencio eterno» insiste en el tema del sufrimiento. Se nos describen la monotonía, el agotamiento, la cercanía de la muerte. Todo ello se hace mezclando referencias míticas con elementos concretos concretos ye cercanos, como una habitación, una ventana, el cuerpo, los medicamentos, las horas que pasan.

A partir de «Descubriendo horizontes», el libro cambia de dirección y se dirige hacia el mundo exterior, que la autora contempla. La lluvia, el mar, los pájaros, los atardeceres y la luz adquieren entonces más presencia y funcionan como elementos que reflejan los cambios emocionales. El mismo silencio, que era antes falta de inspiración, se convierte aquí en espacio de calma y meditación.

La sección «Inspiración» amplía el campo temático, añadiendo cuestiones sociales e históricas. La autora expresa su rechazo al fanatismo y a las divisiones ideológicas, defendiendo, la paz y la reflexión como alternativas vitales. El texto se dirige aquí a un lector colectivo, en una exhortación de gran calado. Ello se refleja en el lenguaje, que pasa de imágenes sencillas en los poemas centrados en la experiencia personal a a afirmaciones, preguntas retóricas e imperativos en esta parte.

«Poemas azules», sección con la que finaliza el libro, reúne varios motivos anteriores: el mar, la memoria, el amor, la ausencia y el paso del tiempo, con el color azul actúa como elemento unificador y como símbolo tanto de la melancolía como de la serenidad.

Estamos ante un bello libro, en absoluto hermético. Es poesía hecha con habilidad, pero también con una gran espontaneidad y frescura, tocando temas eternos y sacando partido a las experiencias personales. Y, sobre todo, se hace gran realce de las palabras como tales, que pueden estar dormidas, pero que se las puede despertar.

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