Una guerra de Bush

 

YSTORIA DEL ESFORÇADO

CAVALLERO BUSH DE SAXONIA

Y DEL DRAGO SADAMINO DE YRACO

 

Poema anónimo compuesto por el trovador Enrico Galo

Xardielo, que no sabía lo que quería decir ‘anónimo’

 

Dicen que la historia se repite y es cierto. Esta leyenda medieval parece escrita ayer mismo. Juzguen ustedes.

 

Confessar é el mío fallo, perdone vussoría

si syendo commo soy iuglar de iuglaría

os trovo aquesta ystoria por la cuaderna vía

sin ser abad, nin monge, nin maestre en cleresçía.

 

Que no es falaçia os digo, ¡lo xuro por Iesús!

que ovo otrora uno omme, más fornido que Artús,

un ser tan honoroso e fuerte cual obús

e que por nombre ovo Xorge Ubedoble Bush.

 

Era grand cavallero e bien alymentado,

en prossa muy prossaico e en verso muy versado,

ante él Solón de Greçia quedara envergonsado

por su saber sapyente, que muncho avía estodiado.

 

Fastagora no ha ovido un ser mas valentosso

que nin teme xacal, nin le amedrenta el osso.

Si oviésedes paçiencia un relato fermosso

contarvos os avré dest’omme poderosso.

 

Pues sus munchas fazañas, sus luchas e sus muertos

son fechos conosçidos e vos xuro que çiertos.

Non ovo cavalleros que fueran más expertos

nin que mexor sopiessen el desfaçer entuertos.

 

La ynfanta Petrolina fallábase en prissión

do la havía ponido Sadamino, el dragón.

Oçidente al buen Bush otorgó la missión

de atissar en la testa al drago un coscorrón.

 

Bush de Saxonia quisso el ser su defenssor

e luchar por su causa con arroxo e sudor,

llevársela a su cassa fizo questión de onor:

para él, la Petrolina avía grand valor.

 

Armosse el cavallero de un dardo emponçoñado

que en otras ocassiones resoltado le ha dado.

A donde finca el drago Sadamino ha aportado

e por la espalda ataca, que delante no ha ossado.

 

Como vía que solo non podía ganar

al drago, que era reçio, començose a intrigar.

Pensó de syervos viles ayuda demandar

manque de sus dyneros debiéralos pagar.

 

Xuntáronse a su lado los vyles merzenarios

que resciben el nombre de guerreros aznarios,

rüines todos ellos, vellacos e falsarios;

para luchar vinieron açimismo los blairios.

 

 

Comenssó la batalla, sacaron los açeros

e le dieron al drago muxos golpaços fieros;

matáronle de fixo, a costa de guerreros

muertos inutylmente e de gastar dineros.

 

Mas las huestes del draco al exérçito armado

le ficieron facer ridículo sonnado;

corrydos de vergüença a cassa han regressado

e a Bush dixo Oçidente: «Maxo, ¡la que has lyado!»

 

Aquesta ystoria toda se falla en los Anales.

Vençió Bush, mas perdiendo ingentes dinerales

e vidas de soldados. Cosas suçeden tales

al que non tiene nada entre sus paryetales.

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