Benvenuto Cellini

 



Esta semblanza será muy será corta, porque Cellini era muy pequeñito.

Bienvenido Cellino (para castellanizarlo y que nos suene más cercano) fue un famosísimo orfebre italiano del renacimiento, esa época famosa por sus venenos y sus crímenes con estiletes.

Resumamos su vida.

Cellini, florentino, se dedicó desde joven a meterse en líos. Se peleaba frecuentemente con cualquiera y estaba siempre buscando camorra por los motivos más mínimos. Participó en un montón de duelos, en los que hirió a sus contrincantes en los sitios más peregrinos, gracias a su habilidad con las armas blancas y de otros colores, cuyo manejo perfeccionaba a todas horas en inacabables entrenamientos, porque lo de pinchar era lo que más le gustaba hacer y se tomaba su hobby muy en serio.

Un día, al amanecer, estando en el campo del honor, su adversario no acudió al duelo y Cellini se sintió tan frustrado que, para saciar su sed de sangre, mató a un señor que había madrugado para ir a comprar el pan y que pasaba por allí en aquel momento. Los florentinos se enfadaron y Benvenuto hubo de abandonar la ciudad y marchar durante un tiempo a Siena, donde las autoridades eran más permisivas con esas cosas.

Durante el Saqueo de Roma, en 1527, le pegó un arcabuzazo en las mismas narices al Condestable de Borbón, noble francés que estaba al frente del ejército. Lo siguiente que sabemos de él es que le encerraron en el castillo de Sant’Angelo por haber cometido dos sanguinarios asesinatos, porque las víctimas no le caían bien.

También le persiguió la justicia porque durante el saqueo había aprovechado el lío para robar las joyas del papa.

Marchó a Francia, donde se peleó con la amante del rey Francisco I y con absolutamente todos los artistas locales. Tuvo que huir de París, acusado de haberle robado también las joyas al rey.

Regreso a Florencia en 1545, donde al poco le acusaron de sodomía y gomorría, porque en su vida íntima no se privaba de nada. En el interregno mató a varias personas que, por alguna u otra razón, le molestaron en algo.

Tuvo problemas legales, por hacer trampa en el pago de impuestos. Escribió por aquel entonces su autobiografía, diciendo pestes de todo el mundo.

Hay obviamente muchas otras canalladas y vilezas de las que no ha quedado constancia escrita.

No fue un hombre agradable.

¡Ah! Se nos olvidaba decir que durante su vida también esculpió alguna cosa.

 

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