14.5.08

Ensalada de galletas

MI CONTRIBUCIÓN A LA NUEVA COCINA. YO NO COPIO LAS RECETAS DE INTERNET, COMO HACEN OTROS «CHEFES». YO INNOVO DE VERDAD

INGREDIENTES HABITUALES PARA SEIS PERSONAS (O PARA CINCO, SI UNA DE ELLA COME POR DOS)

300 GRAMOS DE GALLETAS «MARÍA»
UN CALABACÍN PEQUEÑO (Está claro que es pequeño si es calabacín, pues si fuera grande sería ya calabaza)
DOS PIMIENTOS ROJO Y VERDES (O uno de cada color, que serán mása fáciles de encontrar)
UNA CEBOLLA REDONDA
100 GRAMOS DE SETAS
200 GRAMOS DE GAMBAS DE RÍO
EL SUPLEMENTO CULTURAL DEL ABC
UNA CUCHARADA DE OLIVA DE ACEITE
UN RAMAL DE ALBAHACA
SAL

MODO DE PERPETRACIÓN

Pon a hervir un recipiente que tenga fondo lleno de agua y una cucharada de sal. Si consigues que hierva el recipiente, dedícate a la magia. Si lo que te hierve es el agua, añade las galletas y déjalas cocer durante unos veinte minutos de reloj digital o treinta de un reloj de manecillas.


Provisto de unos mitones para no mancharte, pela las gambas, trocea los pimiento en dados y el calabacín y las setas en fichas de dominó.

Con unas tijeras para las uñas, haz trocitos el suplemento cultural del ABC y, cuando esté todo, ponlo aparte y olvídate de él.

Lava las hojas de albahaca y diles alguna cosa mosqueante, para quie se piquen.

En una sartén pocha... (No, la sartén no tiene que estar pocha. Es que falta una coma en la frase.) En una sartén, pocha la cebolla, troceada como manda Dios y la S.M.I., con una cuchara de aceite de oliva. (Ya sé que trocear una cebolla con una cuchara es algo lento, pero la receta es así).

Cuando esté blanda (la cebolla, no la S.M.I.), incorpora el calabacín si sigue tumbado. Añade las setas y suma los pimientos.

Ahógalo todo durante cinco minutos y luego vuelve a ahogarlo (o rehógalo) durante otros cinco.

Después añade las gambas y sal a pacer. (No es insulto. No es que te esté llamando rumiante con cornamenta. Es que falta una letra. Debe decir «sal a placer», vamos, que le eches toda la sal que te apetezca.)

Recuerda que debes cocinar primero las gambas impares y luego, las pares. No te olvides de esto.

Saltéalo todo durante tres minutos más. Lava lo que quede de las galletas en agua fría, escúrrelas y viértelas en una fuente honda. Mézclalas bien con el salteado.

Si te gustan los sabores dulces, puedes añadirle cabello de ángel, junto con las gambas. Es un plato original y barato, tal como están las cosas.

13.5.08

Un país de misterios

ELUCUBRACIONES HISTÓRICAS SOBRE EGIPTO, PAÍS RARO DONDE LOS HAYA

No me negarán que Egipto es un país misterioso y lleno de arcanos insondables.

¡Cómo! ¿Que me lo niegan? ¡Vaya por Dios!


¡Qué ganas de llevar la contraria en todo!

Como fuere, yo estoy convencido de que son muchos los misterios de ese maravilloso país donde hace mucho sol y donde, sin embargo, anochece a diario. Mil cosas hay aún que de él ignoramos. Para desvelar sus enigmas harían falta no uno, sino muchos champoliones. Pero los descubridores de los secretos ignotos del pasado no surgen a placer. Los champoliones no crecen como las setas.

Hablaremos del misterio de Tuthmosis, faraón egipcio de la XVIII dinastía, según se entra.

Su vida es ya un jeroglífico en sí. Era hijo de Amenofis y se casó con su hermanastra, Amosis. Ambos tuvieron un hijo, Hatshepsut, que también reinó bajo el nombre de Tuthmosis y se casó con Nofrure, hija de Hatshepsut, hermano de Amenofis II, quien sucedió a Tuthmosis IV, hermano de su hija Nefertari, casada con otro hijo de Amosis, por nombre Ramses, pero que luego cambió su nombre también por Tuthmosis, en honor al otro y para liarlo más.

Los Tuthmosis (fueran quienes fueran) hicieron diecisiete campañas militares contra el imperio mitani, con la dificultad que ello conllevaba, ya que nadie sabía muy bien quiénes eres los mitanis ni dónde tenían el imperio. Pero en la antigüedad tales cosas eran posibles. Esta política imperialista de expansión hizo que la hegemonía de Egipto fuera reconocida en todas las naciones civilizadas, desde Babilonia hasta el Egeo, pasando por Euskalerría, que ya entonces era una gran nación diferente de todas las demás y muy superior a ellas, si hemos de creer lo que ponen en sus libros de texto.

Los logros políticos y sociales de Tuthmosis fueron importantes. Fue el primer faraón que se atrevió a llevar la falda por encima de la rodilla, en contra de la voluntad de los dioses y de los sacerdotes. Se le atribuye, además, la invención de la letra de cambio, aunque se rumorea que le copió la idea a un tipo que había venido de Mesopotamia. El faraón alegó que su escriba se había confundido al transcribir cosas.

Hizo construir muchas fuentes en muchas plazas públicas y dejó instrucciones a sus herederos para que ellos, a su muerte, pusieran el agua.

Dictó una famosa ley contra vagos y maleantes, así como una divertida ley que limitaba el contenido de los jeroglíficos que se podían tallar en las paredes de los sitios. Un contemporáneo suyo implantó años más tarde esas leyes en donde pudo, y se hizo famoso por ello.

Bajo su férula Egipto prosperó y el Padre Nilo no ahogó a casi nadie.

Tuthmosis quiso experimentar con las nuevas tecnologías y mandó que le construyeran su pirámide mortuoria no de piedra, sino de un material desconocido y no probado hasta entonces. La pirámide se desintegró y no tenemos por ello restos de tan gran monarca.

Sólo nos han llegado de él dos recuerdos: su cara en un bajorrelieve, donde se aprecia claramente que tenía el tabique nasal desviado, y la información de que le gustaban a rabiar las alcachofas fritas, pero sólo las hojas de dentro.

12.5.08

Revolucionando

HISTORIA POR ENTREGAS. ESTE LUNES LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Un episodio de historia
de la Francia o la Francía
famoso en el mundo todo:
la toma de la Bastilla,
que simboliza... pues ahora
no sé lo que simboliza.
¡Ah, sí!: la revolución
del pueblo y la burguesía
contra un régimen que ya
iba de capa caída.

En secreto les diré
que esta gesta tan magnífica
no lo fue tanto. ¡Qué va!
No fue importante. Es mentira.
Porque aunque sí que asaltaron
esa prisión con horquillas
los franceses, se encontraron
que estaba casi vacía
y sólo había tres rateros,
una furcia arrepentida
y ningún preso político,
y fue una gesta perdida
y un ridículo sonado
desde París hasta Niza.

Pero la revolución
en sí, sí fue divertida.
¿Qué sucedió? No lo supo
ni Robespierre ni su tía.
La cosa fue así: ya estaban
casi hasta la coronilla
de Luis XVI, un rey
duro como un alfombrilla,
esbelto como un pandero,
guapo como Pedro Erquicia:
un dechado de virtudes,
gloria de la borbonía.

El tema estaba muy mal,
la situación era crítica.
El pueblo no tenía pan
en que poner mantequilla
y la corte de Versalles
gastaba todos los días
en lazos para sus perros
y en helados de vainilla
más doblones que zoquetes
hay en toda Normandía.

Marcharon para Versalles
unas mujeres feísimas
(y que iban, además,
todas bastante cochinas)
a pedirle pan al rey,
porque en París no había harina
para rebozar siquiera
una croqueta chiquita.
El rey estaba en las nubes:
de la hambruna no tenía
el bueno de Luis Capeto
la más remota noticia.
Bien, los revolucionarios
cogieron a la familia
real, sus perros, criados
y demás parafernilia
(ya sé que es «parafernalia»
pero es que, entonces, no rima),
la llevaron a París
y la dejaron metida
en ese sitio tan raro
que le dicen Tullerías,
los Inválidos y a veces
llamado la Enfermería
y otros nombres semejantes
con los que siempre nos lían.


Entonces se convocaron
—por ver si aquello servía—
los Estados Generales
que era una invención antigua
de cuyo funcionamiento
nadie tenía maldita
la idea, pero que sonaba
bien y, al menos parecía
oficial, legitimando
el caos que en Francia había.
Allí estaba la nobleza,
estaba la burguesía,
el clero y el pueblo llano,
un montón de periodistas,
la asociación de beatas,
la vanguardia jacobina,
los tigres de la Gironda
y hasta el gremio de callistas.
Todos reunidos deciden
una cosa decisiva
que ahora no recuerdo bien
pero que fue importantísima.
En fin, pasaron mil cosas
insólitas o insolitas.
Se depuso al rey se hizo
un gobierno muy de prisa.
Se mandaron fabricar
cuatrocientas guillotinas:
dos o tres para París
y el resto, para provincias.
Se persiguió a la nobleza
(que organizó una estampida
y no dejó de correr
hasta llegar a Abisinia),
se abolió o abolicionó
o como sea que se diga
a esa institución caduca
que le llaman monarquía,
se declaró la república,
se prohibió comer natillas
por ser postre aristocrático,
se declaró instituida
la igualdad de los derechos
humanos con mucha prisa
y como logro tremendo
se hizo grande escabechina
cortando tantas cabezas
que llevaron a la ruina
a todos los peluqueros,
a muchas sombrererías
y a un montón de fabricantes
de peines y brillantina.

9.5.08

¡Un respeto!

ARTÍCULO RESPETUOSO CON LOS MUERTOS SOBRE LA DEFINICIÓN DE FILOSOFÍA

Sí, porque ¡ya está bien de tratar a los finados sin la consideración que se merecen! ¡Qué menos que unos buenos deseos para el reposo de su alma!

Así, al mencionar a difuntos (y más si fueron ilustres) hay que complir con las más elementales normas de cortesía.


La filosofía

La filosofía no es meramente una actividad de formación, aunque evidentemente contribuya a ésta. A esto J. Pieper (que en paz descanse) lo denomina pseudofilosofía. Un ejemplo contundente es la denominada «filosofía» de Confucio (que en paz descanse), que provee de excelentes consejos prácticos para la vida en sociedad, pero que no explica en absoluto ni el universo ni su sentido.


No es un sinónimo de ciencia, como la consideraron los ilustrados (que en paz decansen todos ellos) o, más tarde, H. Bergson (que en paz descanse), que la definía como el estudio de la realidad concreta y no del sujeto. Ya Aristóteles (que en paz descanse) había hablado de la Física como de una especie de Filosofía, pero no como la Filosofía primera. Descartes (que en paz descanse) precisó que la filosofía es como un árbol: la metafísica es la raíz, la física es el tronco y las ramas, las demás ciencias. Leibniz (que en paz descanse) coincidió con él. Esto indica que las ciencias exactas no se sostienen sin una base trascendente. Filosofar, como indica E. Renan (que en paz descanse), es conocer el universo, pero éste se compone de dos mundos: el físico y el moral.

No puede ser una actividad medida por su utilidad. Filosofar es la forma más pura de la especulación. Es un saber libre y, como tal debe estar desvinculado de lo útil y trascender el mundo del trabajo al que alude Pieper (que en paz descanse). Una cosa que sirve es una cosa que sirve para otra, afirma Ortega (que en paz descanse). Y, en esa línea, añade B. Russell (que en paz descanse): «La filosofía debe ser estudiada no por el valor que tendrían algunas respuestas precisas a las preguntas que plantee [utilitarismo], sino más bien por el valor de esas mismas preguntas.

La definición clásica de «Ciencia de la totalidad de las cosas por sus causas últimas, adquirida a la luz de la razón» es suficientemente satisfactoria, aunque precisa de algunas puntualizaciones:

1.- Es particular del hombre, que es el único animal que piensa. Además, el hombre, por naturaleza, tiene afán de saber, según Aristóteles (que en paz descanse).

2.- El afán de saber surge del asombro, como indica K. Jaspers (que en paz descanse). La admiración ante el cosmos, la duda y la contemplación de sus elementos trágicos, provoca el pensamiento.

3.- Emplea la razón como instrumento. Pero no debe considerar el uso de razón como un fin en sí mismo, ni parangonar razón con filosofía, error en el que caen muchos como Fenelon (que en paz descanse), d’Alembert (que en paz descanse), etc. La razón es únicamente una herramienta para llegar a la verdad.

4.- Es una actividad virtuosa. La filosofía precisa del amor y de la virtud. No se busca lo que no se desea poseer, lo que no se ama. El verdadero tomista es quien conoce porque ama, afirma É. Gilson (que en paz descanse).

5.- Está asociada a la templanza. Emplear bien el propio intelecto es un acto de virtud, dice Gilson (que siga descansando en paz), pero no se debe buscar el saber indiscriminadamente, sino siguiendo las pautas que configuran la «estudiosidad».

6.- No es una actividad externa, sino una actitud vital. Ésta es la «idea madre» de Ortega (que en paz descanse). Nuestra naturaleza está en función de la vida. La epistemología es secundaria al hecho de existir, lo que realza la importancia de la metafísica. La filosofía no sólo intenta explicar nuestra vida, sino que aspira a hacerla, a modelarla. Ésta es la noción del homo viator, del continuo quehacer. Dice B. Gracián (que en paz descanse): «El saber las cosas y no obrallas no es ser filósofo, sino gramático». El filósofo debe ser un buscador de sabiduría según Gilson (que en paz descanse de nuevo), inquieto, rebelde, amigo de la lectura y enemigo de la soberbia.

7.- Está vinculada directamente con lo trascendente. De ahí la importancia suprema de la metafísica, a la que Santo Tomás (que en paz descanse) define como la forma más perfecta de sabiduría alcanzable por el hombre. Por esta misma trascendencia, la filosofía entronca con el hecho religioso y la creación artística como asegura Pieper (que en paz descanse).

8.- Es una actividad de origen espiritual. Toda filosofía es una iniciación a la vida del espíritu. Como indica J. Lacroix (que en paz descanse): «Filosofar es universalizar una experiencia espiritual, traduciéndola a términos intelectuales válidos para todos».

9.- Su finalidad es también espiritual. La filosofía tiene por objeto la búsqueda de la verdad última y el conocimiento del hombre, y por hombre —dice Platón (que en paz descanse)— ha de entenderse específicamente el alma. El hombre es un ente racional cuyo supremo objetivo existencial es perfeccionar su naturaleza racional para la contemplación de la verdad absoluta.

8.5.08

El chacal azul

CUENTO CON MORALEJA POLÍTICA SOBRE LA RENOVACIÓN EN ALGUNOS PARTIDOS POLÍTICOS

Había una vez un chacal, llamado Chandarava, que vivía en un bosque, alimentándose con gran dificultad de los restos de comida de otros animales. En una ocasión, en que llevaba ya varios días sin probar bocado, decidió aventurarse hasta cerca de una aldea para buscar comida.


Cuando llegó a las afueras de la aldea, varios perros que había por allí comenzaron a perseguirle. El chacal huyó asustado y, para despistar a los perros, entró corriendo en el patio de un tintorero y cayó de bruces en una tina de tinte índigo, que estaba allí preparada para teñir unas telas.

Cuando salió de la tina todo su cuerpo estaba azul, por lo que los perros no pudieron reconocerle y se alejaron, despavoridos.

El chacal decidió volver al bosque. Al llegar allí se dio cuenta de que los otros animales también se asustaban ante su presencia, por no haber visto nunca a un ser de tal color. Ello se debía a que el azul es el tono con el que se representa a los dioses y que simboliza su carácter superior. Chandarava pensó en obtener provecho de esta circunstancia y se dirigió en voz alta a todas las bestias:

—¡No corráis! —les dijo—. ¡No os asustéis de mi color divino! ¡Acercaos!

Los animales lo hicieron. Acto seguido le preguntaron:

—¿Quién eres, oh, misteriosa criatura? Queremos saber el significado de lo que estamos contemplando.

—El mismísimo dios Brahma, de cuatro cabezas y sabiduría y poder infinitos, rey de los tres mundos, me ha coronado como vuestro nuevo rey. De hoy en adelante, por voluntad divina, yo seré vuestro regente. Venid junto a mí. Yo os protegeré a todos.

—¿Eres en verdad divino? —quisieron saber los habitantes del bosque.

—¡Por supuesto —respondió Chandarava—. ¿No veis acaso mi color?

A partir de ese momento los animales se dedicaron a cuidar y adorar a su nuevo dios. El chacal nombró sus ministros al tigre, al león y al lobo, mandando desterrar a los chacales, para evitar ser reconocido por sus familiares. En su nuevo reino se encontraba como en un paraíso. No tenía que preocuparse de la comida, que le era servida con agasajo. Mandaba y hasta sus menores deseos se cumplían. Todos le obedecían ciegamente por respeto a su condición de dios.

Pero una noche la manada de chacales, que ahora vivía alejada de allí, comenzó a aullar, cuando estaba el bosque completamente tranquilo.

Chandarava se encontraba durmiendo cuando el lejano aullido de los chacales llegó a sus oídos. Escuchándolo en sueños y sin poder resistirse a su naturaleza, el chacal azul empezó a aullar con sus hermanos. Por ello fue inmediatamente reconocido por el tigre, su ministro, como un animal corriente. Cuando despertó, Chandarava se halló rodeado de cientos de animales airados. Dándose cuenta del peligro intentó huir de sus engañados súbditos.

Pero ¿quién puede escapar de las garras de un tigre?

7.5.08

Mentiras dosdemayistas

COMPLETAMIENTO IDEOLÓGICO DEL VERSO DE AYER

Se ha conmemorado aquí en Madrid una barbaridad histórica: el momento en que el pueblo español decidió matar franceses a porrillo. Causas: las que fueran (entre ellas ser leales a unos monarcas traidores y escaposos).

A esto se le llama patriotismo y se emplea para refregarle a algunos por la cara la idea de que en 1808 ya los españoles tenían una noción clara de que querían a cualquier precio una España Una, Grande y Libre. Yo me indigno y decido desmontar (o intentarlo) algunas de las afirmaciones triunfalistas y mendaces con las que nos han querido lavar el cerebro estos días. Todo es cuestión de ver las cosas en perspectiva. De historia sólo saben algo los historiadores y ésos no mucho tampoco. Así es que todo es elucubración, por lo que vale tanto la opinión de uno como la de cualquier otro. Todo es visión personal.

He aquí la mía sobre algunas cosas que se han dicho, cuando menos discutibles.


El pueblo español no quería a un rey francés

Puede que en 1808 no lo quisiera, no sé. En 1713 lo había querido, sin ningún problema y con todas sus fuerzas, pues Felipe V, primer Borbón en España, era más francés que la tortilla. No sólo lo aceptaron, los españoles lucharon en la guerra de Sucesión para que le dieran a él el trono de España y no al Archiduque Carlos de los Habsburgo, que tenía más derechos sobre él. Durante el siglo XVIII y gracias a los Pactos de Familia, España fue un vasallo de Francia. Se metió en guerras que ni le iban ni le venían para apoyar a los franceses y fue amplia y exhaustivamente mangoneada por nuestros vecinos. Se dijo aquello de «Ya no hay Pirineos» y España padeció los abusos del absolutismo francés. No supo aprovecharse, en cambio, de la Ilustración y de los conceptos válidos que surgieron de la Revolución Francesa (que no todo fue malo), a la que se opuso por defender la monarquía. En fin, que hicimos el canelo. Conclusión: siempre nos ha gustado que los franceses nos mandaran.


Napoleón era un malvado franchute

En realidad, Bonaparte era de Córcega. Además, salvó a la Francia revolucionaria de ser despedazada por sus enemigos. Se opuso a los Borbones y la historia republicana de la Francia del XIX y del XX le dio la razón. Su imperialismo fue malo, pero su noción de una Europa unida (aunque fuera bajo su férula) era moderna. No fue peor ni mejor que otros.


José I era también un malvado y, además, un inepto

También mentira. Fue un rey moderado y progresista al que el pueblo español juzgó y rechazó sin darle ni una oportunidad, sólo porque era extranjero (como años más tarde harían con otro rey progresista: Amadeo de Saboya. En España sólo gustan los reyes retrógrados). Tampoco era en absoluto un borrachín, como la leyenda le pinta.


El pueblo quería decidir sobre su destino

No fue el pueblo, sino unos escasos intelectuales los que pusieron lo de la soberanía popular en la Constitución del 1812. El pueblo no sabía muy bien lo que estaba pasando. Si tan mal le parecía al pueblo la situación política ¿por qué tardó cuatro años en rebelarse? Además, la Constitución de Cádiz, moderna, progresista, liberal, ejemplar, no duró nada. Fernando VII la suprimió de un plumazo nada más acceder al trono y al pueblo español le pareció muy bien que lo hiciera.


Los españoles lucharon por su libertad

Lucharon para liberarse de un «tirano» (José I) y que les gobernara un tirano peor, porque Fernando VII, el Deseado, fue nefasto para España. Se le acogió al grito de «¡Vivan las cadenas!» y ya me dirán ustedes qué lucha por la libertad es ésa. Pero, ¡claro!, él era español. El patriotismo cerril mostró hasta qué punto de perversión puede llegar. Se amó al déspota porque era un canalla, sí; pero era nuestro canalla. El rey cerró universidades, abrió escuelas de tauromaquia, fusiló liberales a mansalva y armó tal follón poniendo y quitando la Ley Sálica para que gobernara su hija que sentó las bases para las tres guerras carlistas.


El ejército napoleónico cometió muchos crímenes

El ejército napoleónico no mató a nadie hasta que no se rebelaron contra él. Una vez que lo hicieron ¿cómo esperaban que reaccionaran los soldados franceses cuando los españoles cogieron (y usaron) las armas? Para 1808 el ejército francés no tenía jóvenes franceses, sólo adolescentes franceses. Chavalines de quince años, llevados a filas por la fuerza y enviados a otro país a luchar. Estaban muertos de miedo y ni siquiera tuvieron una muerte digna en un campo de batalla, sino que la guerra de guerrillas (basada en el inmoral pero eficaz sistema de matar a traición) los diezmó.


Los españoles mostraron gran heroísmo

El pueblo español hizo una guerra de desgaste. No peleó en campo abierto, sino que se limitó a emborrachar franceses, apuñalarlos por la espalda y tirarlos al pozo, actuando siempre cuando eran proporcionalmente más numerosos. No se necesita gran heroísmo para matar a una persona entre ocho. Napoleón no perdió batallas, sino soldados.


La Virgen del Pilar dijo que no quería ser francesa sino capitana de la tropa aragonesa

Es un infundio, inventado por los roucos y los losantos de entonces. La Virgen del Pilar no dijo absolutamente nada al respecto (de hecho, tampoco dijo nada la Virgen de Lourdes). Sin embargo, abundan los cuentos folclóricos de cómo se les apareció a algunos y cómo colaboró en la batalla. La intercesión de lo divino para ayudar a masacrar a otros es un concepto totalmente sacrílego y, no obstante, muy común en la historia de la Cristiandad.

Podría seguir enumerando mentiras de la historia, pero entonces no acabaría nunca.

También parece que justifico la invasión francesa. No es eso, sino que no creo que se pueda matar a nadie para defender tu tierra o tu propiedad (¿matarías a los okupas que se han instalado en tu finca?) Creo que ante la violencia la única postura ética es escapar o aguantarse. Matar por posesiones es valorar más las posesiones que la vida humana. Sobre este punto, si hay disensión, me explayaré en mejor ocasión.

Para acabar, una encuesta:

¿Por qué odiamos a los franceses?

a) Porque se lo merecen, los muy cochinos.

b) Porque sabemos que históricamente están más avanzados que nosotros.

6.5.08

El 2 de mayo

MAÑANA HARÉ UN ANÁLISIS SERIO DE ESTA ESTÚPIDA CELEBRACIÓN. HOY, ME LIMITO A RECORDAR LO QUE ESCRIBÍ EN SU DÍA

Hoy voy a contarles la
guerra de la independencia,
porque de algo ha de servirme
lo que de niño, a la fuerza
y dándome mil capones,
me enseñaron en la escuela,
donde tuve que leer
(bajo penas muy severas)
episodios nacionales
sobre la dichosa guerra
de esos que Pérez Galdós
escribía por docenas.
Yo no sé cuántas batallas
tuve que estudiarme enteras:
las de Bailén y de Gerona
(o a lo mejor era Lérida);
lo de la Constitución
del doce, o sea: «la Pepa»;
las hazañas de Daóiz,
de Velarde y de su abuela;
las borracheras del rey
José, don Pepe Botellas
—aunque asegura la historia
que esa leyenda no es cierta
y que el tipo no bebía
vino, coñac ni mistela,
sino sólo agua del Berro
y, a veces, zumo de pera—;
en fin: un montón de cosas
que yo no sé si son ciertas
ni me importan tres pepinos,
tres lechugas o tres berzas.
Pero como yo sufrí
de niño por un sistema
de educación que obligaba
a aprender cosas superfluas,
hoy me quiero desquitar
y las pongo en un poema.

Dicen los libros de historia
que relatan la contienda
que eran los franceses malos
y los españoles eran
buenos —un bonito ejemplo
de descripción maniquea—,
que lo español es magnífico
y que lo francés apesta,
que cualquier jota navarra
supera a La Marsellesa
y una paella huertana
a la mejor bullabesa.

Los franceses habían hecho
la revolución francesa
y acababan de cortarle
el cuello a Maria Antonieta,
y al mando de un tenientillo,
—dueño de la Europa entera—
tomaron toda Castilla
y el distrito de Arganzuela,
llegando con sus ejércitos
hasta la calle Carretas,
en donde se detuvieron
para no subir la cuesta.

Las huestes napoleónicas
no cobraban muchas dietas
por lo que se dedicaron
con energías tremendas
a robarle a los hispanos
el fruto de sus cosechas,
su dinero, sus mujeres,
sus comidas, sus meriendas,
sus calamares, sus pinchos,
sus vinos y sus cervezas.

Decididos a acabar
con circunstancias tan pésimas
y lograr que los franchutes
se fueran a hacer puñetas,
los heroicos españoles
van cogiendo por sorpresa
a los franceses y les
pinchan con sus bayonetas,
les arrojan a los pozos,
con anís les envenenan,
los encierran en graneros
donde les ponen enemas,
les pegan el sarampión,
les casan con las más feas,
en fin: que en muy poco tiempo
aquellas huestes soberbias
conquistadoras de Europa
quedan hechas una pena.
A esto hay que sumar también
las hazañosas proezas
de Agustina de Aragón,
que era una maña muy fiera
(aunque dicen los expertos
que no era de aquella tierra,
pues sus padres emigraron
y ella había nacido en Cuenca),
y las del tambor de Bruch
(que tocaba la trompeta
también, por mas que la historia
este pormenor no cuenta.)

Al final, Napoleón,
para evitarse jaquecas
dijo: «Yo salgo por pies
y ¡que sea lo que Dios quiera!»
La península quedó
durante un periodo huérfana
hasta que llegó Fernando
Séptimo, ese rey que era
un poquito narizotas
y experto en hacer calceta.

Mas no todo fue nefasto,
pues quedaron cosas buenas
que nos dieron los gabachos:
la tortilla a la francesa,
las obras de Julio Verne,
el comer con servilleta,
el mus, el paté de foie,
el cuento de Cenicienta
y una variedad erótica
que es una cosa estupenda.

5.5.08

El racismo no existe

VERDADES QUE HAY QUE DECIR

Se habla mucho del racismo y de sus nefastas consecuencias, pero yo, tras enjundiosas reflexiones, he llegado...


(Esperen: no estoy seguro de que las reflexiones puedan ser enjundiosas. No, creo que no pueden. Me he dejado arrastrar por la inercia. Así es que den el adjetivo por no escrito. Diremos «profundas reflexiones». Pero eso tampoco me suena bien: es muy manido. ¡Ay! ¿Qué hacer? ¡Qué dilema más tonto! ¡Para que luego digan que escribir es fácil, que lo hace cualquiera, que todo consiste en poner una letra detrás de otra...! Ya ven ustedes en qué berenjenal más estúpido me acabo de meter. Si no hubiera escrito el dichoso e inadecuado adjetivo, me había ahorrado este párrafo.)

Decía yo que se habla del racismo, pero que yo creo que el racismo no existe. No se odia a los otros porque sean de otra raza.

Se les odia, lisa y llanamente, porque son otros.

Es decir: que todo aquél que esté fuera del círculo de nuestra más estricta intimidad es susceptible por igual de nuestras iras y de nuestros desprecios.

Verbi gratia:

Un chiste del Uruguay:

¿Cómo se suicida un argentino?


Se sube encima de su ego, se lanza al vacío y muere de hambre por el camino.

Un chiste de la Argentina:

¿Por qué les gustan los tangos a los uruguayos?

Porque en todos los tangos siempre hay, por lo menos, un argentino que sufre mucho.

No sé si soy muy fiel a la refranística, pero sobre los habitantes del pueblo de Utiel (donde pasé un tiempo de mi niñez), decían los del cercano pueblo de Requena: «En Utiel, puta ella y puto él.» A su vez, los de Utiel contestaban diciendo: «En Requena, la que no es puta, da pena.»

El fenómeno es universal. No es de extrañar que los seguidores del Sevilla y del Bétis se aticen de lo lindo cuando hay partido. La cercanía no origina amor, sino todo lo contrario. Israelíes y palestinos darán razón.

Vamos, que lo de que el hombre es un lobo para el hombre resulta que es verdad y que el único que resulta calumniado es el lobo.

Mi conclusión (para los que hayan leído hasta aquí): si alguien trata mal a los emigrantes no es porque les odie más, sino porque no se atreve literalmente a tratar mal a sus vecinos y compatriotas, que sí pueden ejercer sus derechos y no viven tan acobardados.

Más mala baba

EL INSULTADOR ANÓNIMO ME ATACA DE NUEVO

Ya saben ustedes que hay un cobarde anónimo que, sin que yo le haya hecho nada, me ofende. Intenté devolver bien por mal, procurando que mejorara su castellano, pero todo ha sido en vano.

No le han valido mis explicaciones. Cree estar corrigiendo su manera de insultarme y lo que hace es cometer dos nuevos fallos. Porque me escribe:

"Pues bien, ¡Gilipollas!."

Pero ahora la palabra "gilipollas" no es inicio de frase, por lo que no debe llevar mayúscula.

Además, al cerrar admiraciones no se debe poner punto.

Resumiendo, señores: que de donde no hay no se puede sacar.

3.5.08

¡A ver si aprendemos a insultar!

CONSEJOS EN PRO DE LA BUENA LEXIS

Me insultan alegremente en un comentario a un post anterior. Como (afortunadamente) es algo poco habitual en esta página, lo reseño aquí.

El autor es anónimo, ¡claro! y me llama (y cito literalmente):

«gilipollaas»

A mí los insultos me dejan indiferente, pero la incorrección lingüística (a ustedes se lo confieso) me saca de mis casillas.

Así es que me veo en la necesidad imperiosa de explicarle a mi querido anónimo que tal palabra no lleva dos aes en la última sílaba, sino una sola:


«gilipollas»

Es más, como es una única palabra la que escribe, se entiende que es principio de frase, por lo que debería ir con mayúscula. La forma correcta sería:

«Gilipollas»


No sólo eso, sino que es un vocativo con el que me increpa. Por ello, su correcta puntuación exige signos de admiración. Véase:

«¡Gilipollas!»

Ahora sí.

Para el correcto uso y escritura de términos despectivos y vejatorios, aconsejo al anónimo la consulta del Diccionario secreto, de Camilo José Cela. Son dos volúmenes y está publicado, creo, en Alfaguara.

(Todo esto puede parecer un tanto pedante, pero no lo puedo evitar. Acepto todo tipo de críticas, pero la burricie me exaspera.)

30.4.08

No seas casposo

HAY MUCHAS VARIEDADES DE CHAMPÚ QUE DICEN QUE COMBATEN LA CASPA, PERO NOSOTROS TE RECOMENDAMOS QUE NO TE HAGAS ILUSIONES Y NO MALGASTES TU DINERO

Nada más desagradable que esa caspa que no siempre podemos evitar. Los productos de tocador nos libran de ella durante unas horas pero desearíamos tener algún remedio más eficaz y duradero sin recurrir a pelarnos al cero.

La caspa no son sino células muertas que caen del cuero cabelludo por no estar bien agarradas. Es un proceso que nos afecta a todos en mayor o menor medida y que puede ser más grave según el estado general de nuestra salud y cómo seamos de cabezones.

Remedios:

ACEITES. La terapia con aceites es un método muy efectivo de combatirla. Hay que masajear la cabeza con aceite caliente antes de acostarse, al levantarse, después de desayunar, en el trabajo, antes de comer, después de comer y antes de la siesta, mientras dormimos la siestasy al levantarnos, a media tarde y luego, dos veces o tres más por la noche. Unas treinta y cinco veces al día serán suficientes, si el bolsillo aguanta el gasto de aceite.

GASOLINA. Si te prendes fuego a lo bonzo, tu problema capilar desaparecerá como por ensalmo.

CAMBIO DE AIRES. Puedes irte a vivir a Finlandia. Allí la gente, por lo general, se lava poco y todo el mundo sufre el mismo problema, por lo que te sentirás muy integrado y nadie te considerará guarro.

CONVERSIÓN. Puedes convertirte a cualquier secta rara que te obligue a llevar turbante o cucurucho en la cabeza. En California hay varias de ésas. Con este procedimiento la caspa no caerá sobre tus hombros.

ROPA ADECUADA. Vistiendo únicamente ropa blanca hasta el día en que te mueras, conseguirás que la caspa de tus hombros no se note casi nada.

ARENA. Si vas a todas partes provisto de un saco de arena y echas puñados de arena a los ojos de todas las personas que se te acerquen, ninguna notará que tienes caspa.

29.4.08

Pastel de carne

UN SUCULENTO POSTRE PARA COMENSALES ABURRIDOS

Ingredientes recomendados para 28 personas (o más: todo depende de cómo sean de grandes las raciones que les sirvas):

500 G. DE PATATAS
UN HUEVO FRESCO BATIDO
OTRO HUEVO DURO
UN PIMIENTO ASADO
50 G. DE ACEITUNAS PICADAS
UNA REBANADA DE PAN EMPAPADA EN LECHE DE VACA GALLEGA O ASTURIANA, EN SU DEFECTO, SIEMPRE QUE TENGA LAS MANCHAS NEGRAS DE RIGOR
SAL
PIMIENTA BLANCA


Pídele a una gallina que te regale un huevo o cómpraselo si no hay otro remedio. Déjalo en un rincón de tu alacena durante siete ú ocho años, hasta que esté duro como una piedra. Luego, con un cuchillo, pícalo, procurando coger el cuchillo por el mango.


Para no molestarte en picar tú mismo las aceitunas y el pimiento, encárgaselo a una empresa de las muchas que se dedican a picarles cosas a las amas de casa vagas. Encontrarás muchas en las páginas amarillas.

Mezcla los elementos antes mencionados (menos el cuchillo) con las patatas, el huevo batido y el pan hasta conseguir una masa que no se rebele.

Sálalo a tu gusto o al de un vecino solícito, al que le puedes dar a probar el plato.

Puedes añadir un toque de pimienta blanca o cualquier otra cosa blanca, si a eso vamos. Si le pones cal, que no pase de 100 gramos. Si son trozos de sábana, procura que sean pequeños para no dificultar la digestión.

Empleando tus dos manos y las de cualquier pariente que se preste, envuelve la masa en papel de aluminio, procurando darle forma de okapi. Es conveniente emplear el papel procurando que la masa esté en contacto con la parte más brillante del papel, pero sin que lo toque, aunque adhiriéndolo bien, dejando vacío en medio, pero bien envuelto. En fin: haz lo que te dé la gana.

Introduce la masa en el horno precalentado, donde deberá permanecer durante unos 350 minutos a 20º, creo. En lugar de introducirla en el horno, también la puedes introducir en un mueble zapatero. El sabor no varía.

Sácala y déjala enfriar durante unos minutos antes de fundir el papel de aluminio con un soplete.

Corta el pastel en rodajas o en divertidas figuras poliédricas, si quieres que parezca un plato de nueva cocina vasca.

Este plato debe servirse exclusivamente los lunes, siempre y cuiando no sea Pentecostés y a temperatura ambiente, junto con ensalada y un tenedor, para no mancharse las manos.

Puedes añadirle tomate frito o cualquier otra cosa frita. Si usas patatas, estarás cometiendo una redundancia. Si usas hormigas, le darás un sabroso toque oriental. Si usas cucarachas, cerciórate de que no tienen alas.

Obsérvese que este pastel de carne no tiene carne en absoluto, sino patatas. Es una variación que hemos introducido para que el plato nos salga más económico. Sin embargo, sigue conservando su nombre original de pastel de carne. Sólo se requiere que los que se lo vayan a comer tengan un poco de imaginación.

27.4.08

Más de lo mismo

INCÓGNITAS QUE ME QUITAN EL SUEÑO

No hago más que repasar mi post anterior y, cuanto más lo hago, más me convenzo de que plantea muchas incógnitas interesantes. Y más me convenzo, también, de que me estoy dejando muchas cosas por decir.

La pregunta de si el Papa aterrizó en realidad o si a fin de cuentas sólo se trataba de que los periodistas no saben escribir, suscita muchos comentarios lingüísticos

Veamos la lógica peridistiquil:

En vez de decir «el Papa llegó en avión» prefieren decir «el Papa aterrizó», creando el adynaton que ya comentamos. La lógica de esto es que, con menos palabras, se indica que llegó en avión, pues sólo los aviones aterrizan. Hasta ahí incorrecto, pero bien.

¿Y si el Papa hubiera llegado en otro medio de locomoción?


Si hubiera ido en barco, y siguiendo la lógica apuntada, habría que haber escrito «el Papa fondeó en el puerto de Nueva York», lo cual tampoco está mal.

Igualmente, si hubiera tomado el tren, se diría «el Papa efectuó su entrada por la vía 7».

Afortunadamente (para él), el Papa nunca viaja en autobús.

E independientemente de lo que haga el Papa, no tiene perdón lo que hacen los redactores de noticias. Pero esto tampoco lo entendemos. ¿No estamos en países libres, con una economía de mercado capitalista? ¿No se supone que todos queremos obtener el valor de nuestro dinero? ¿Cómo se justifica entonces que los periódicos paguen suculentos sueldos por escribir a personas que no saben escribir? Ese fenómeno se entendería en una corrupta sociedad comunista, donde el Estado totalitario repartiera a la fuerza los empleos. Pero, ¿en un país libre? La verdad es que no me lo acabo de explicar?

Y, pasando al otro tema, al de la relación del consuelo papal y los dólares invertidos, alguien me pide que cuente los granos (Nota: Para enterarse de qué va esto es imprescindible haber leído la entrada anterior.) Pero la pereza me lo impide. Lo siento. Otra vez será.

Por lo demás, no pierdo la esperanza de que ese viaje sirva para algo y que la Iglesia se enfrente al tema de la conducta de sus sacerdotes con mano dura y mirada penetrante.

(¡Huy, que adjetivos más inoportunos he ido a elegir!)

23.4.08

Un milagro del que la prensa no se entera

(¡QUÉ FALTO DE IMAGINACIÓN Y DE INICIATIVA DEBO DE ESTAR, QUE ME PONGO A LEER LA PRENSA, O SEA, COSAS QUE LES PASAN A LOS OTROS!)

Leo que después de pasar dos días y medio en Washington, «el Papa aterrizó en el aeropuerto JFK de Nueva York».

Entiendo que el suelto quería decir:

«El avión que llevaba al Papa aterrizó en el JFK.»

Porque si era realmente el Papa quien iba volando y quien aterrizó, ya tiene un milagro en su cuenta para el día (¡ójala tarde mucho!) en que muera y en que —como es ya habitual— se inicie su proceso de santificación (se debe decir así; si te «canonizan» es que te hacen canónigo).

Por cierto, el Papa venía de Washington de consolar a las víctimas de los sacerdotes pederastas.

Contando con que las víctimas se calculan en unas 12.000 desde 1950 y que él estuvo 25 minutos hablando con las víctimas, el promedio de consuelo papal fue de 0,002, es decir: dos milésimas de segundo de consuelo para cada víctima.

Y más matemáticas:

Como la Iglesia ha pagado 2.000 millones de dólares en indemnizaciones (unos 1.270 millones de euros) y como el kilo de arroz a granel está a unos 45 céntimos de euro, se ha perdido la ocasión de aliviar algo el hambre en África con una paella colectiva elaborada con 2.822.000.000 de kilos de arroz (aunque sin gambas, me temo).

(Yo ahora contaría los granos de arroz que entran en un kilo e impresionaría al lector con una bonita retahíla de ceros, pero muchos dirían que era demagogia y que el hambre en África no tiene nada que ver con los dineros que la Iglesia guarda para presentes y futuras indemnizaciones.)

22.4.08

Callónimos y plazónimos

UNA CURIOSA NOTICIA SOBRE NOMENCLATURA URBANA

El Salón del Cómic celebrado recientemente no sé dónde ha originado una peculiar iniciativa que varios medios de comunicación secundan: la decisión de dedicar una calle (o plaza) de alguna localidad al Capitán Trueno.

Ni que decir tiene que me parece una idea excelente por toda una serie de razones que expondré a continuación. A mí me gusta mucho exponer, porque etimológicamente ‘exponer’ —no lo olvidemos— es lo contrario de ‘imponer’. O sea, que es la herramienta de la civilizada persuasión como opuesta a las de la poderfáctica obligación. Convenzamos y no mandemos.

Razones:

1.- LA CONNOTACIÓN. Todo el que pase por la susodicha calle (o plaza) recordará los momentos placenteros que pasó en su infancia leyendo tebeos (siempre y cuando supiera leer, leyera tebeos y fuera niño alguna vez, condiciones que no todos cumplen). Nomenclar así es una manera de agradabilizar el tránsito urbano, a la inversa de lo que sucedería si una calle tuviera un nombre trágico. Reconocerán ustedes que si pasáramos por una calle que se llamara, por ejemplo, Calle de las Niñas Achicharradas en el Bombardeo de Hiroshima, no podríamos evitar sentir una sensación de repelús ¿no es así? Pues bien: con las cosas agradables sucede lo contrario. Bien es verdad que, con esta lógica, una calle podría llamarse también Calle del Paseo por la Playa un Día que Hace Bueno, Calle de las Fresas con Nata Montada o cualquier otra cosa bonita que nos proporcionara un recuerdo agradable al evocarla. La ficción tebeística cumple perfectamente este cometido y sólo queda ampliarla para que llegue a todos sin distinción. Habría que nombrar la Calle de Pepe Gotera y Otilio (Chapuzas a Domicilio), la Calle de Roberto Alcázar y Pedrín (aunque lo justo sería que tuvieran una calle cada uno) y otras muchas para agradar a gentes de diferentes generaciones, pero no hay nada que lo impida.

2.- LA CULTURIZACIÓN. Quien no sepa quién fue el Capitán Trueno o quien lo confunda miserablemente con el Guerrero del Antifaz tendrá la curiosidad de enterarse, se verá en la imperiosidad de preguntar, investigar y aumentar sus conocimientos lúdico-históricos y eso saldrá ganando.

3.- El HUMOR. Pues no dejaría de provocarnos una sonrisa ver que las más venerables y aburridas instituciones patrias, rebosantes de pomposidad y autosuficiencia, se emplazaban en vías urbanas simpáticas y dicharacheras. De extenderse la costumbre, el Congreso de los Diputados, sin ir más lejos, en vez de estar en la Carrera de San Jerónimo (eminente Doctor de la Iglesia, pero que a mí siempre me recuerda al jefe comanche) estuviera en la Carrera de Mortadelo o en la Carrera de Betty Boop (que, por cierto, si Betty Boop hizo la carrera, ya se pueden ustedes imaginar qué carrera fue). El caso es que nos tomaríamos un poco menos en serio a esos señores gobernantes que últimamente se han dedicado a dividir al país en dos mitades, quedándose con sus cuartos.

4.- La NOVEDAD. Se requiere mucho valor para hacer algo —cualquier cosa— que no se había hecho nunca antes. E independientemente de que una medida nueva acabe resultando buena o mala, implantarla es un buen ejercicio de libertad y progreso. Hay que experimentar con cosas nunca probadas, pues así se avanza. Si nadie hubiera mezclado la leche con el café porque nunca se había hecho antes, la civilización occidental no sería lo que es hoy.

5.- La ÉTICA. Si no se usan sus nombres se cometerá un agravio comparativo, pues los personajes de ficción no le han hecho nunca ningún mal a nadie, no como otros. Siempre será mejor que ellos dominen nuestra onomástica callejera a que lo hagan todos esos generales y reyes tiránicos que tenemos por ahí. En Madrid (ya lo puse por escrito en un post) hay más de sesenta generales con calle y ni un solo premio Nobel de la Paz. Ya es hora de que cambiemos nuestros valores. Yo, personalmente, antes que vivir en la Calle del General Mola, por ejemplo, preferiría asentar mi domicilio en la Calle de Félix el Gato o en la Calle de Huckleberry Hound, que era un perro con algo de pluma que hizo las delicias de mi niñez.