Lista en cuaderna vía de
lo que hacer en casa:
una gran barbacoa de
carnes a la brasa;
cocer tu propio pan tras
preparar la masa;
hacer muchas flexiones y
reducir la grasa;
escribir prosa o verso,
como yo estoy haciendo;
si juegas en la Bolsa,
mirar tu dividendo;
coger una cogorza, curda
o tablón tremendo
tras pasar ocho días trasegando
y bebiendo;
hacerte una ensalada de
atún y pepinillos;
lavar por vez enésima
cortinas y visillos;
estudiar algo nuevo on-line,
ya que hay cursillos;
de pantalones nuevos
coser los dobladillos.
estudiar capitales de América
y de Europa;
inventar siete nuevas
variedades de sopa:
aprender de una vez qué
es la proa y la popa;
ordenar los armarios y
todo el guardarropa;
llevarle a tu pareja al
lecho el desayuno;
buscar en Wikipedia quién
fue Giordano Bruno
y por qué le quemaron;
disfrazarte de tuno
y cantar a las ocho, por
si te escucha alguno;
calcular, si cotizas,
cuál será tu pensión;
ponerte hasta las cejas
de zumo de limón;
de un sudoku gigante
hallar la solución;
llamar a tus parientes, aunque
sea un tostón;
ver el escudo de armas
que tiene tu apellido;
leerte los amores de
Eneas y de Dido;
si el fútbol te apasiona,
puedes ver un partido
antiguo de tu equipo: los
dan en diferido;
ver todas las películas
de Kubrick y John Ford;
acabar tu novela, si es
que eres escritor;
armado de la escoba y del
recogedor
barrer toda la casa, si
estás por la labor;
hablar con los amigos que
tienes olvidados;
jugar al ajedrez y al
parchís y a los dados;
planear vacaciones en
Cancún o en Barbados
y de la Primitiva mirar
los resultados;
pintar toda tu casa con
brocha o con rodillo;
animarte a lavar las
fundas del tresillo;
aprender macramé, labores
y ganchillo;
a todo tu calzado sacarle
mucho brillo;
leerte los intonsos que
hay en tu biblioteca;
calcular cuántos años te
quedan de hipoteca;
hacer como hacía Gandhi:
conseguirte una rueca
e hilar hasta que tengas esguince
en la muñeca;
sacar al perro a que haga
lo que tenga que hacer;
leerte a Dante y a Shakespeare,
a Lope y a Molière.
Resumiendo: hay mil cosas
que puedes emprender
por tu salud mental, por
no desfallecer.
Así es que olvida el odio;
deja atrás los rencores;
ni pienses en venganzas,
en culpas ni en errores;
hazte del club selecto de
beneficiadores
para que en el futuro las
cosas sean mejores.
Ayuda en lo que puedas;
pon tu grano de arena
para que cuando acaben
por fin la cuarentena
y esta plaga plagada de
dolor y de pena
puedas legarle al mundo
alguna cosa buena.
Sí, porque lo mejor de
toda actividad,
lo que dejar debemos a la
posteridad
es la idea concreta de
que la Humanidad
supera la noción de
nacionalidad,
porque si algo se aprende
de lo que hemos vivido
es que da igual la raza,
la nación o el partido,
que esos términos ya
carecen de sentido
y que el género humano
debe actuar unido.

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