Para que se no se te ennegrezcan los
aguacates nada más pelarlos, ve a casa de un vecino y pídele que te los guarde
en la nevera. Así se le ennegrecerán a él y tú no tendrás ninguna culpa.
Para aliñar ensaladas y a falta de vinagre, el
aguarrás del que venden en las tiendas de los chinos, rebajado con agua, da
excelentes resultados.
Si quieres ahorrar tiempo en la preparación del
pulpo con arroz, compra el pulpo congelado en lugar de pescarlo tú mismo.
La salsa mayonesa casera se corta si la remueves
en sentido inverso a las manecillas del reloj. Si tu reloj es digital, tienes un problema.
Para dar un toque personal a tu repostería puedes
servir los profiteroles rellenos de tomate frito.
Una vez cocidas, las hojas de col pierden su
bonito y vistoso color verde. Esto se resuelve ofreciendo a tus invitados gafas
de las empleadas en los cines donde se proyectaban películas en 3D y
pidiéndoles que coman cerrando el ojo que corresponde al color rojo.
Al rato de exprimido, el
zumo de naranja pierde sus propiedades. Para evitar tomar zumo sin propiedades,
tira el zumo al fregadero y bébete en su lugar un vaso de leche.
Para que no se formen grumos en el Cola-Cao puedes
intentar rezarle a San Pancracio, pues no hay otro medio conocido.
Para saber si las patatas están cocidas y en su
punto, puedes preguntarle a un cocinero o a uno que entienda del tema.
La solución para cuando se te quema la bechamel es
decir que es otra salsa distinta y pronunciar un camelo, preferiblemente en
francés. Tus invitados, que serán unos esnobs con toda probabilidad, se
tragarán el engrudo sin rechistar y hasta elogiarán tu habilidad culinaria.
Puedes hacer un cóctel de marisco empleando
repollo en lugar de marisco. Sabrá distinto; pero en cambio, te saldrá mucho
más barato.
Si quieres que el pescado al horno te quede
jugoso, rodéalo de cebolla cortada en juliana tras haberle inyectado vaselina.
Para dar color a tus guisos puedes emplear
azafrán; pero como éste escasea, te sugerimos que eches en la salsa el cartucho
de relleno de un marcador amarillo fosforescente de los de subrayar.
Para hacer un huevo duro, pídele a una gallina que
te regale un huevo o cómpraselo si no hay otro remedio. Déjalo en un rincón de
tu alacena durante siete u ocho años. Tendrás un huevo duro como una piedra.
Para picar pimientos sin cansarte, encárgaselo a
una empresa de ésas que hay y que se dedican a picarles cosas a las amas de
casa vagas. Encontrarás muchas en las Páginas Amarillas.
Si quieres que tus albóndigas de toda la vida
parezcan un plato de nueva cocina vasca, dales forma poliédrica y sirve
solamente una a cada comensal.
Para hacer una ensalada de
espárragos, procura comprarlos todos juntos, porque, si los compras de uno en
uno, tendrás que hacer bastantes viajes al mercado.
Para ahorrar tiempo, en vez de preparar una salsa
de tomate casera, cómprala hecha o, mejor aún, telefonea a tus invitados y
diles que cancelas la invitación porque has tenido un problema. Ahorrarás mucho
tiempo, te lo aseguro.

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