«Amén» (Constantin Costa-Gavras, 2002)




Película que no hay
que perderse: Costa-Gavras:
Amén. Es un film magnífico,
una joya, una obra magna
no apta para pusilánimes,
porque no te enseña nada
gore, pero te produce
más miedo que cien fantasmas,
no a lo sobrenatural
sino a una costumbre humana:
defender sólo a los tuyos
y los demás que se vayan
a tomar... unas cervezas
a la tasca más cercana.

Un oficial de las Ese
Ese en la nazi Alemania
es muy cristiano y muy pío
y tiene una prima hermana
algo subnormal, que vive
en un sitio confinada
(un sitio estatal, se entiende).
Un buen día va y le mandan
dos cartas contradictorias:
«Ha muerto de unas migrañas»,
dice una. «Murió de gripe»,
dice otra. Como no encajan
las versiones, investiga.
Ella ha muerto gaseada
con los otros minusválidos.
¿Qué pasa? La Iglesia clama
y arma un follón de cuidado
en contra de la eutanasia.
El gobierno deja entonces
los gaseamientos en masa.
Hasta aquí todo va bien.
¡Gloria a Dios! ¡Amén! ¡Hosanna!

Pero empiezan a matar
a judíos a mansalva
y ¿qué hace la Iglesia entonces?
Pues la Iglesia no hace nada.
El hombre va a ver al tipo
que organizó la jarana
la otra vez y que es pastor
(no de borregos, de almas),
que le dice: «No es lo mismo.
Los subnormales estaban
bautizados: era lógico
que protestásemos. ¡Falta-
ría más! Pero esto es distinto.
Los éstos... ¿cómo se llaman?
Sí. Los judíos no son
de la religión cristiana,
como bien su nombre indica.
Por lo tanto no hace falta
que te preocupes, pues son
sólo infieles y canalla.»

Cuando se lo cuenta al Nuncio
de Su Santidad, se tapa
el buen Nuncio las orejas
para no escuchar palabra,
porque, si no lo has oído,
no estás forzado a hacer nada.

El oficial pide entonces
permiso de una semana
y se planta en Roma. Allí
quiere contar lo que pasa
al mandamás del país,
a Su Santidad, el Papa.
Pero éste no le recibe,
pues la curia está ocupada
en llevarse bien con Hitler,
que se supone es quien para
el avance comunista.

Así hasta que se acaba
la «peli», en la que se muestran
trenes que raudos viajan
vacíos hacia el oeste
y, cuando cogen su carga,
vuelven llenos hacia el este,
a unos campos que se hallan
más o menos por Polonia,
que es en donde están las cámaras.

¿Y la respuesta oficial
del Vaticano a tamaña
iniquidad? «Las virtudes
necesarias, que hacen falta
cuando mueren inocentes
en un sinfín de batallas
son resignación y fe.»
¡Gloria a Dios! ¡Amén! ¡Hosanna!

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