RESULTADOS DE LA ENCUESTA POPULAR SOBRE LO QUE DEBO HACER CON EL RESTO DE MI VIDA




A juzgar por las opiniones de los encuestados, mi futuro no está nada claro.

En cuanto a si debo seguir escribiendo literatura de humor y riéndome del todo el mundo, el 80% dijo que sí, pienso que por compasión, aunque un 20% me indicó que lo hiciera únicamente si prometía no meterme con Cervantes.

Un 35% opinó que no debía escribir más literatura seria, porque en ese género yo era un cursi redomado.

A la pregunta de si podía escribir lo que me diese la gana, la mayoría respondió que sí, mientras no lo publicase y no diese la lata a los lectores. Otros me aconsejaban que escribiera, pero con cuentagotas.

Sobre la cuestión de si sería deseable para las gentes que yo emigrase a cualquier sitio desde donde no les pueda molestar, hubo división de opiniones. El 11% optó por Australia, el 50% eligió Tierra de Fuego y el 39% restante marcó la casilla de «Más lejos si es posible».

Finalmente, ante la pregunta sobre si debía abandonar la literatura y emplear todo mi tiempo a alguna actividad inofensiva, hubo «quorum» y todos dijeron que sí. El 11% eligió la cría de canario como actividad sustitutiva de la escritura; el 25%  me recomendó que me dedicase a coleccionar sellos del Camerún y el 63% a contar los cuadritos de todas mis camisas.

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