Ensalada de espárragos




            Para hacer una ensalada de espárragos procure comprarlos todos juntos, porque si los compra de uno en uno, tendrá que hacer bastantes viajes al mercado. Además, el vendedor tendrá la certeza de que usted es del género cretino y le dará los peores que tenga.
            Conviene que los espárragos sean del mismo grosor, para que los más gordos no cojan complejos, pues entonces ya no saben tan ricos. Hay que cocerlos en agua. Los hay que prefieren cocerlos en leche de almendras, pero entonces resulta más caro.
            La medida es un manojo de espárragos (500 g.) para cuatro personas. Así es que puede llamar a los invitados que pasen de cuatro y decirles que se ha suspendido la cena. También necesitará tres tomates grandes o cinco pequeños, aunque puede optar por cuatro, siempre y cuando sean medianos. Necesita dos huevos duros, cuatro pepinillos en vinagre y veinticinco minutos en buen estado.
            Convenza a los tomates de que se den un baño. Ellos, al principio, no querrán, pero usted deberá obligarles, alabándoles las ventajas de la higiene.
            Toca ahora cocer los espárragos. Después de cocerlos, hiérvalos bien, fríalos durante un rato y, tras tostarlos un poco, áselos. Después, lávelos, escúrralos, séquelos y métalos en la nevera.
            Los tomates ya estarán limpios. Puede secarlos también y picarlos junto con los huevos duros. O puede hacerlo por separado y juntarlos luego. O pregúnteles a ellos qué prefieren.
            Mezcle todo allí, añadiendo lo que falta y removiendo bien para que quede como es debido. Colóquelo en el plato en su posición adecuada y sírvalo cuando corresponda hacerlo.
            (Creo que me he dejado algo.)

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