Pequeño glosario de antónimos





         Éste es otro desinteresado regalo galludino al perfeccionaniento de la lengua de Cervantes.

         Todo el mundo sabe más o menos lo que es un sinónimo. Saber lo que es un antónimo ya es harina de otro costal.

         Pero no es tan difícil: un antónimo es lo contrario de un sinónimo. Y como un sinónimo es una palabra que es igual a otra, pues un antónimo es una palabra que es distinta de otra que es sinónima de la que es igual, diferenciándose de la palabra original que es sinónima de la contraria.

         Ahora bien: de dos palabras antónimas una de otra, una es sinónimo de la opuesta a una de las dos, forzosamente, por lo que podemos definir también la antonimia como el fenómeno que se produce cuando dos palabras distintas pero iguales a sus opuestas igualan en sentido a la inversa de la dos. Creo que está clarísimo y que son obvios los beneficios de que existamos los lingüistas para aclarar estos términos de la lengua. No sólo eso, sino que se podría añadir como aclaración añadida que, aunque puedan ser iguales, dos palabras que sean antónimas de una tercera con uno incluso dos sentidos distintos de su contraria...

         El lector.—(Interrumpiéndome) ¡Cállese ya! Hemos quedado suficientemente enterados y no hace falta que nos dé más la lata con eso.

         Yo.—Bueno, bueno, no se enfade. Sigo.

         Ofrezco un aprendizaje lingüístico con ejemplos. ¿El antónimo de «blanco»? Pues «negro». ¿El antónimo de «bien»? Pues «mal». Éstos son fáciles. Lo que es interesante es una lista de las últimas acepciones antonímicas aceptadas en el idioma.

estadounidense — erudito
televisión — originalidad
banco — pérdida
inmobiliaria — honestidad
político — ilusión
noticia — verdad
racismo — humanitarismo
obispo — tolerancia
nacionalista — persona decente

         Lo peculiar de este fenómeno es que una palabra puede tener sorprendentemente dos significados opuestos.

         Por ejemplo, «huésped»:
         1.- El que hospeda;
2.- El que se hospeda.

         O bien «asqueroso»:
         1.- El que da asco;
2.- El que tiene asco.

         Así tenemos sentidos curiosos.

        «Televisión»:
1.- Lo que nos entretiene;
2.- Lo que nos aburre.

         Dios:
1.- El que perdona a sus hijos querido en su infinita bondad;
2.- El que castiga a sus hijos queridos con el infierno eterno.

        Estas palabras tienen más enjundia, ¿no les parece?

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