Muslos de pollo al vapor húmedo





         INGREDIENTES NECESARIOS PARA 3 PERSONAS Y UN ANALISTA DE SISTEMAS
          
18 muslos de pollo
1 perro
6 tomates redondos
aceite de oliva virgen extra
2 piñones de cucharadas tostadas
1 cucaracha de vinagre
albahaca fresca (o congelada, si no hay más remedio)
pimienta blanca 
sal blanca
perejil verde
          
PREPARACIÓN
          
Para la elaboración de esta receta es conveniente que el pollo esté muerto antes de empezar a salpimentarlo, para evitar persecuciones molestas por la cocina.
          
Si es un pollo con 18 muslos, mejor, aunque también puedes emplear tres pollos de seis muslos cada uno o nueve de dos muslos. Tú eliges.
          
Para sazonar el pollo con perejil verde, pícalo bien (el perejil, no el pollo) con un cuchillo verde asimismo y espolvoréalo (el pollo, no el cuchillo) con el perejil.
          
Lava el perro y pélalo si se deja; córtalo luego en rodajas finas. Cubre con él el fondo de un cestillo para cocinar al vapor, si es que sabes lo que es eso.
         
 Coloca los muslos de pollo en el cestillo encima de lo que hayas puesto debajo (queda a tu elección) y déjalo cocer todo hasta que se ablande y se le pueda hincar el diente.
          
El cestillo puede tardar algunos meses de cocción en ablandarse lo suficiente, pero tú no te desanimes. Sólo es cuestión de que programes la comilona con la suficiente antelación.
          
Ablanda los tomates diciéndoles cosas agradables y pélalos en cuanto se descuiden. Quítales las pepitas y véndelas en el mercadillo de los jueves. Trocéalos en trozos o bien en pedazos, a tu gusto. Una vez hecho esto, ya puedes tirarlos a la basura y lavar el cuchillo.
          
Mezcla el aceite con otras cosas que se te vayan ocurriendo sobre la marcha.
          
Fríe las hojas de albahaca, para ver qué aspecto tienen fritas y luego hazles una foto para tener un recuerdo de ellas.
          
Cuando el pollo esté listo, ya puedes telefonear a los invitados para que vayan viniendo. A medida que tus comensales entren por tu puerta, arrójales los piñones tostados, como si fuese el arroz de una boda. Esto generalmente ayuda a que se pongan de buen humor y a dar a tu banquete un tono desenfadado y original.
          
Ésta es una receta facilita. Su única dificultad estriba en cómo dividir 18 muslos entre cuatro personas.
          
(Fe de erratas. Donde dice ‘perro’ léase ‘puerro’. ¿Qué? ¿Que ya es tarde? ¿Qué ya has cocinado al perro? Bueno, no te preocupes. A mí también me ha pasado y te aseguro que el perro nos supo bien a todos. Por lo menos no recuerdo que nadie se quejara.)

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