Te enseño a respirar



 

         Respirar nos permite vivir. Ésta es una gran verdad que ya intuyeron los antiguos y que la ciencia moderna ha confirmado más allá de toda duda.

         Pero en Occidente no sabemos respirar. 

Afortunadamente Oriente nos brinda esa enseñanza y nos saca del apuro.

         En la India y en el Extremo Oriente se ha venido respirando desde siempre como parte esencial del yoga, empleándose la respiración para el control de la mente y la purificación de los intestinos.

         La respiración irregular o superficial y rápida aumenta la tensión muscular y no permite la formación de ondas alfa ni de ninguna otra letra. Nuestro objetivo ha de ser regularizarla, porque sin ondas alfa no vamos a ninguna parte.

         Las técnicas de respiración oriental consisten en una serie de inhalaciones y exhalaciones medidas que regulan nuestros ritmos vitales y desbloquean los canales del cuerpo por los que fluyen nuestras energías, como si fueran un desatrancador espiritual.

         Conviene que el aire inspirado sea igual al expirado, De no hacerse así, pasan varias cosas desagradables, pero lo peor de todo es que nuestro chi sufre un montón.

         Debemos controlar conscientemente el diafragma, para lo cual debemos enterarnos primero de lo que es el diafragma y luego buscarlo. (NOTA: En Google no viene, no perdáis el tiempo. Es mejor pagar a un maestro especializado.)

         Hemos de dividir mentalmente el proceso respiratorio. Por ejemplo: inhalar durante cuatro tiempos, retener el aire otros cuatro, exhalar en cuatro y estar otros tantos sin respirar. Esta frecuencia puede variar según la persona (puede ser 2, 4, 4, 2 u otra combinación), por lo que debemos probar hasta que los números encajen. Cuando la tengamos debemos repetirla sin parar hasta el día de nuestro óbito.

         En una respiración normal, inhalamos medio litro de aire. En una controlada, podemos llegar hasta los cinco litros, lo que proporciona un colocón apreciable. Lo ideal es tomar conciencia de nuestra respiración y de sus diferentes biorritmos a lo largo del día y no olvidarnos de apuntarlos en un cuadernito, por si nos preguntan en Urgencias.

         Elijamos un rincón tranquilo de nuestro hogar para respirar orientalmente. Las estanterías de los armarios empotrados son una excelente elección, aunque esto nos obliga a dominar previamente el también arte oriental del autoplegado corporal. Los cuartos de baño también sirven, si vives solo. Hay que evitar el excesivo calor y los lugares con malas vibraciones. El silencio nos ayudará las primeras veces que respiremos, aunque al cabo de un tiempo nos acostumbraremos a concentrarnos y no necesitar nada. Podemos sentarnos en el suelo, con las piernas cruzadas: acabaremos rotos, pero es la postura de moda. Es imprescindible que la columna esté recta.

         Hemos de respirar veinticuatro horas al día si queremos que esta técnica nos sea útil. (También podemos dedicarle sólo media hora y el resto del día respirar al estilo occidental.)

         La respiración oriental es especialmente útil para controlar la hipertensión arterial, los desarreglos endocrinos y la asfixia. Reduce la tensión mental y los efectos del estrés. Facilita la eliminación de las toxinas y ralentiza el envejecimiento de los tejidos. Se ha demostrado que si estás varios meses sin respirar los tejidos se deterioran en exceso.

No hay comentarios: